Cómo trabajamos
El método es la promesa
«Nada para nosotros sin nosotros» no es un eslogan de pared: es un proceso con pasos verificables. Estos son los cinco por los que pasa todo lo que el instituto diseña, construye y publica.
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Empezamos por las personas
Ningún proyecto nace de un catálogo de tecnología. Nace de una necesidad expresada por una comunidad o una institución, y el problema se define con ellas.
Antes de escribir una línea de código preguntamos quién queda por fuera y por qué. Las comunidades e instituciones con las que trabajamos no son «beneficiarias»: son quienes definen el problema con nosotros.
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Diseñamos con criterios públicos
Las WCAG 2.2 nivel AA son nuestro piso, no nuestro techo, y las reglas de cada servicio se publican antes de lanzarlo.
Los criterios con los que diseñamos no son secretos de taller: los límites de uso, los formatos y los compromisos de privacidad de cada servicio están publicados antes de que el servicio exista. Así cualquiera puede pedirnos cuentas.
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Validación con tiflotecnología real
Una socia del instituto, usuaria experta de lector de pantalla, valida cada iteración con su propia tecnología. Nada se publica sin su visto bueno.
Las auditorías automáticas detectan apenas una parte de las barreras. Por eso cada versión de lo que construimos —este sitio incluido— pasa por las manos de una socia usuaria experta de tiflotecnología, con su configuración de siempre, antes de publicarse.
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Revisión por pares
Ninguna auditoría del instituto sale con una sola firma. Lo que afirmamos, lo verificó más de una persona.
El criterio nació en nuestra línea de consultoría y lo elevamos a principio general: todo producto, informe o auditoría lleva al menos dos pares de ojos antes de salir. La confianza no se declara: se construye con método.
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Publicamos y seguimos escuchando
Canal público para reportar barreras, respuesta en máximo 7 días, y el código de nuestros servicios abierto para que cualquiera lo verifique.
Publicar no es terminar. Cada cosa que lanzamos lleva un canal para reportar barreras, el compromiso de responder en máximo siete días, y la disposición de contar qué hicimos con cada reporte.
En una frase
La accesibilidad no se promete: se verifica
Puedes leer el resultado de este método aplicado a nosotros mismos en la declaración de accesibilidad de este sitio — incluido el canal para decirnos en qué fallamos.